domingo, 1 de mayo de 2011

London Is London (I)

"Londres es Londres", cantaba Petula Clark en aquel peliculón musical que era Goodbye Mr. Chips (Hebert Ross, 1969). Semejante perogrullada esconde, no obstante, una verdad incontestable: Londres era Londres en aquél entonces, pero ha seguido siendo Londres siempre. Al contrario que muchas otras grandes ciudades del mundo, en las que el paso del tiempo juega a su favor (o en su contra, según se mire), Londres parece inmutable en cuanto a su rol cultural mundial.


Partiendo de una premisa evidente (somos conscientes de que el 'swinging London' y el 'punk' ya han pasado -por no hablar de la Ilustración-, pero han pasado para todos), nos topamos en nuestra última visita con un Londres que sigue manteniendo (a su manera) una vigencia activa y proteica en cuanto a agitador de tendencias y esta carrera sólo la mantienen ya dos o tres ciudades más en todo el globo terráqueo. Nos quejábamos, por ejemplo, de París que vivía más de su pasado que de su presente. Londres también vive de su pasado (quién no) pero ha sabido barrer bajo la alfombra y reciclar los escombros. Londres sigue siendo Londres, nos lo dijo Petula Clark y ella nunca nos mentiría, ¿verdad?


Reflexiones globales al margen, mi imagen de Londres siempre se ha visto tamizada por la música pop facturada en la década prodigiosa. "¿Escucho 'beat' porque me gusta Londres o me gusta Londres porque escucho música 'beat'?". El caso es que siempre he conocido Londres (tanto física como mentalmente) pero no ha sido hasta ésta última visita que ambos hemos interactuado de forma satisfactoria. Y la mejor guía de viajes posibles para adentrarse en esa ciudad me la ha proporcionado, cómo no, nuestro querido Raymond Douglas Davies a través del cancionero de sus Kinks. Repasemos sus inspiradas letras, sus mensajes ocultos:


A WELL-RESPECTED MAN (1965)

El londonita es un ser humano extremadamente educado (esto ya lo sabiáis), fruto de una educación estricta de uniforme y corbata (aunque ahora los chavales han aprendido a hacerse el nudo de lado para ir más a la moda), que no tiene reparo alguno en estrujar el lenguaje de Shakespeare de la forma más exquisita posible aunque sea para decirte que se te ha cagado una paloma en el hombro. Adicionalmente, acompañarán cualquier encontronazo fortuito con un espléndido 'I beg your pardon'... a lo que uno siempre tiende a contestar (mentalmente, claro) 'I never promised you a rose a garden'.

En la canción de los Kinks se hacía mofa del hombre respetable londinense, que hace las cosas de la manera más conservadora, el que va a regatas y compra acciones en la bolsa, el que espera heredar la gran fortuna de su papá y a quien el sudor del sobaco le huele a canela. Pero en Londres no sólo es 'polite' el hijo de papá, sino que hasta el más 'punky' te pedirá perdón por haberte hecho, involuntariamente, variar tu dirección. Y yo no sé vosotros, pero al decimosexto 'sorry' que me brindaron ya estaba un poco hasta los 'bollocks'...


DEDICATED FOLLOWER OF FASHION (1966)

Londres fue en los años 60 la capital de la moda (os guste o no), y prueba de ello es este single de los Kinks, uno de los más ácidos. Nos desgrana el estilo de vida de un verdadero 'fashion victim', cuya única misión es ir a discotecas, fiestas y tiendas de ropa buscando siempre lo más 'chic'. Ray Davies nos habla de Regent Street (las grandes marcas) y Leicester Square (las pequeñas boutiques) y nos introduce un concepto que amamos: 'The Carnabetian Army', algo así como "el ejército de Carnaby Street". Y fácilmente imaginamos a cientos de dedicados seguidores de la moda corriendo de un lado a otro en aquél Londres florido buscando una ganga para estar siempre a la última.

¿Qué queda hoy día de esa ensoñación? Regent Street sigue siendo lo que fue en su día, sólo que las grandes marcas las conocemos ya todos. Y en Leicester Square sólo puede uno ahora mismo coger un metro, tomarse un café y esperar que no te atropellen las hordas de viandantes. Aunque la peor parte se la ha llevado, en nuestra humilde opinión, Carnaby Street, que se ha convertido en una calle anodina de tiendas afranquiciadas y de la que no es posible rescatar ni un ápice del esplendor que debió tener cuando Ray Davies se jactaba tan inteligentemente de sus habitantes.

KEEP CALM AND CARRY ON... TO BE CONTINUED

4 comentarios:

fritanga dijo...

Canela.

Porerror dijo...

Enorme post y que continúe la serie! Sin duda Davies ha sido el que mejor ha descrito Londres (a excepción de The Clash), para cuándo vas a hablar de calles como Berkley Mews o de la influencia del insomnio en el punk? ;)

orphangirl dijo...

Oh! Mola!
Con tu entrada más ganas me entran de ir a Londres, que no la conozco. Hace poco unos amigos arquitectos fueron y me moría de la envídia por la de arquitectura interesantes que descubrieron fuera del circuito habitual.
Es una agradable sensación la de ir a vistar una ciudad de la que has oído tanto hablar y poder sacar tus propias conclusiones. Eso me ha pasado recientemente con Chicago. Esperamos más!

Siempre hace buen tiempo dijo...

¡buen post! Si la verdad es que los londinenses, bueno, los ingleses en general, son muy suyos... Pero vaya música que hacen!! la mejor, en mi opinión! Me apunto tu blog, muy chulo!

Yes! Yes! Yes! It's My Autumn Almanac!