
Os parecerá la noticia baladí (y ciertamente lo es), pero mi felicidad del año que viene dependía en gran medida de esa decisión. Y es que Fringe, a lo tonto, a lo tonto, se ha ido apoderando de nuestros corazones y ofrece hoy día algunos de los más grandes momentos televisivos. Tras el vacío existencial que me provocó la cancelación de Rubicon (todavía tengo sueños en los que imagino que alguna otra cadena retomará la serie como hizo TNT con Southland, otra de la que ya hablaremos por aquí dentro de poco), me producía perpetua lástima simplemente pensar que Fringe no acabaría como estaba previsto. Una serie que está pensada, según sus creadores, para seis u ocho temporadas, cercenada en tres. No se daba abasto. El amigo J. J. Abrams llegó a amenazar a Fox diciendo que o se resolvía pronto la renovación del 'show' o se vería "muy presionado" para cerrar el hilo argumental en los pocos episodios que quedaban por grabar. Pero ya podemos respirar tranquilos, fans de todo el mundo.

¿Por qué se ha hecho de rogar esta decisión? Fringe es una serie muy cara de producir. No quiero exponer el motivo porque me consta que muchos no la habéis visto y uno de los objetivos de esta entrada es que os animéis a verla, pero simplemente tenéis que saber que, como se decía en uno de los episodios de la primera temporada, hay más de uno de cada, y eso implica que cada dolar hay que duplicarlo en esta ambiciosa serie. Y las audiencias estaban bajando en picado desde que empezó la tercera temporada. ¿Acaso era peor? ¿No cumplía las expectativas marcadas tras el impactante final de la segunda? Nada de eso. Todo lo contrario. Pero Fringe ha pasado de ser una serie episódica al estilo de Expediente X a convertirse en una cosmogonía al más puro estilo de Perdidos. Ya existe la Fringepedia, con un grado de friquismo me atrevería a decir que superior al de los 'losties'.

Y creo que ha sido este fanatismo el que ha impulsado a la cadena a renovar la serie, que incluso pasando su emisión a los conflictivos viernes ha sabido mantener el mínimo nivel requerido (alrededor de 4 millones de espectadores) sabedores de que el final de la tercera temporada puede dejar a mucha gente boquiabierta y relanzar las audiencias. Y yo, que me quiero unir a esos 'frikies' que han salvado con su contumacia a una serie tan compleja de la quema, os conmino a que empecéis a ver Fringe. Me consta que Susu ya ha empezado. No os arrepentiréis. ¡Larga vida y prosperidad!
7 comentarios:
Pues yo, amigo, estoy encantado con Carnivale, de la que me dijiste que te habías zampado la primera temporada. Me parece un serión, un cruce imposible entre el "Freaks" de Browning y "Twin Peaks". Adorable para los que sentimos debilidad por los monstruos.
¿Has visto ya "Bored to death", Cuchi? Es una serie muy tú.
Está en la recámara... Y sí, tiene pinta de ser muy mía... muy Wes Anderson... ;)
En el mismo pecado está la penitencia.
Ojalá Dios os perdone porque YO NO.
Atraídos por esa portada de "El libro de los vivos", hemos descubierto este almanaque de otoño. Aún no lo he recorrido a fondo, pero, de primeras, nos ha parecido una maravilla que el libro comparta espacio con esa canción de los kinks; y, aún más, con vuestra adoración por Fringe. Por aquí aún andamos visionando el final de la 2ª temporada: Fascinante. La mano de Abrams y los suyos, nos resulta, en general, un faro del que aprender diariamente.
Un saludo.
Estamos terminando "El libro de los vivos" (aviso que nos está encantando) y pronto aparecerá reseña en el blog literario en el que participo: "Estado Crítico".
Si tienes tiempo, búcea por este mi humilde "Almanaque de Otoño", ya que, leyendo tu libro, percibo que tenemos muchas afinidades culturales, y no sólo Fringe o el cuarto disco de los Kinks... ;)
Gracias por pasarte por aquí!
El viernes pasado terminó la tercera temporada de "Fringe"... WTF?????????????????
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