domingo, 5 de diciembre de 2010

Apichatpong Weerasethakul: Que Te Folle Un Pez

Api-cha-pon/Ve-ra-se-ta-kul, Apicha-pon/Ve-raseta-kul, Apichapon/Veraseta-kul... Tiene uno que ir diciendo su nombre a poquito a poco para interiorizarlo. Una vez hecho no es tan complicado como parece (de hecho el apellido recuerda mucho a nuestro "Berasategui"), pero la verdad es que la primera vez que vi su nombre escrito en las páginas de Cahiers de Cinemá pensé que el redactor se había quedado dormido sobre el teclado del ordenador...


Apichatpong es la gran esperanza del cine asiático (así, en todo su esplendor). Es el director de cine más moderno que hay. Le llueven los premios en los festivales y este año alcanzó la cima con "Uncle Boonmee que recuerda sus vidas pasadas" (2010), última Palma de Oro en Cannes, que hasta se ha estrenado en los cines de Miciudad. Nunca antes había visto una obra de Apichatpong pero sí que había leído mucho sobre él y me llamaba mucho la atención. Así que ayer, con nocturnidad y alevosía, me tragué una señora sesión golfa del amigo Apichatpong. Os expongo a continuación mis sentimientos encontrados...


Vaya por delante que el film me ha encantado. Estaréis conmigo que ver una película en la que un señor se sienta a la mesa con su esposa fallecida, su hijo convertido en un mono gigante, sale un pez follándose a una princesa viejuna y un plano-secuencia de casi 10 minutos siguiendo a una vaca por el campo merece, por lo menos, que le dediques toda tu atención.


¿De qué va entonces esta gran obra? De un señor (el tío Boonmee) que está a punto de morirse (tiene el riñón hecho un asco y a lo largo del metraje vemos varias veces como le hacen una diálisis de andar por casa) y se refugia en su casa de campo con su cuñada (la hermana de su difunta esposa), su sobrino y un inmigrante ilegal de Laos, que hace las cosas de la casa. Una buena noche se le aparecen, mientras cenan apaciblemente en el porche (aunque eso de apaciblemente es matizable, ya que vemos que en la jungla tailandesa existen mosquitos como croquetas de grandes), los fantasmas de su mujer y su hijo perdido, éste último convertido en Chewbacca por haber hecho guarreridas con una mona (esto te lo explican así, tranquilamente). Todos juntos realizan una caminata hacia una hermosa cueva en la que Boonmee encontrará por fin su paz eterna.


Pero la película es mucho más que esto. Al margen de la historia troncal que hemos expuesto, Apichatpong reflexiona sobre la naturaleza, la reencarnación, el cielo, las culpas, el karma e incluso los conflictos armados. Desde un punto de vista formal, el director ha pretendido que cada uno de los rollos que conforman la película (rodada, sorprendentemente, en 16 mm pero con una claridez de imagen inusitada) ejemplifique un tipo de narrativa. Es por ello que el film es tremendamente fragmentario, más como un cúmulo de imágenes superpuestas, hermosas, calladas, invadidas por un sempiterno ruido de fondo que es la naturaleza en sí misma.


Y aunque pueda parecer una película aburrida o demasiado cerebral hay que reconocer que es todo lo contrario. "Uncle Boonmee..." es una película muy amena, con muchos momentos humorísticos, escenas potentes (ya he citado antes de pasada la violación piscícola, que ya le hubiese gustado contar a Lovecraft y que además ayuda a visualizar la manida frase "que te folle un pez", de ahí el título del post) y, en conjunto, una obra extraña y compleja pero fascinante.


¿Es Apichatpong el nuevo adalid de las formas cinematográficas? Tendré que ver más pelis suyas antes de responder a eso. Pero claramente "Uncle Boonmee..." no es ninguna revolución. Ahí tenemos esa otra maravilla asiática que es "El bosque del luto" (Naomi Kawase, 2007) que, al margen de que no salga ningún hombre-mono, me recuerda muchísimo en estética y significado a ésta. Pero en cualquier caso hay que reconocerle a Apichatpong el mérito de hacer una película distinta en la que consigue conjugar la fantasía con la muerte, la reflexión con la carcajada, el cine de serie B con el drama intimista, la crítica social con la belleza de la imagen y del sonido... y lo más importante: que medio mundo sea capaz de aprenderse un nombre como el suyo. Eso tiene mucho mérito...

2 comentarios:

Susu dijo...

Algunas croquetas pueden llegar a ser muy grandes, ¿así de grandes son los mosquitos en Tailandia? Yo no quiero ir ahí.

Me ha picado (geddit?) la curiosidad con tu post, Fran G. En cuanto tenga oportunidad la veo.

Fran G. Matute dijo...

No sé si la pondrán en Knoxville, pero a lo mejor la encuentras en el videoclub que regentaba Quentin Tarantino... ;)

Yes! Yes! Yes! It's My Autumn Almanac!