miércoles, 11 de agosto de 2010

Bella Calamidades

"...¿Si nos pinchan, acaso no sangramos? ¿Si nos envenenan, acaso no morimos?..."
("El mercader de Venecia", Acto Tercero)


Nos negamos muchas veces a dejarnos llevar por los sentimientos personales. Nos da vergüenza porque nos muestra débiles, indefensos. Pero no nos molesta despojarnos de esa coraza frente a una obra artística. En ese caso se nos percibe como gente sensible. Nos ocurre en el cine, escuchando una canción de amor, viendo una dramática obra de teatro... William Shakespeare sabía de esto. Él jugaba con todas las emociones humanas posibles en sus obras. Todas a la vez, todas juntas. Los celos, la risa, la familia, la traición, el amor imposible, la tensión sexual y hasta la fantasía, la magia, el ocultismo...

Hoy día, reconozcámoslo, el único medio que ofrece tanto por tan poco es la televisión y su producto estrella son las telenovelas, con sus personajes trazados con brocha gorda y sus historias hipertrofiadas. Pero como en botica, en el mundo de la telenovela hay de todo. Cosas deplorables y cosas meritorias, y en esta última categoría cae nuestra soap opera favorita: "Bella Calamidades", la máxima expresión shakespeariana que ha dado la televisión colombiana en años. Repasemos en detalle su contenido:


Acto I: Las familias
"Nosotros pocos, felices pocos, nosotros, grupo de hermanos"
("Enrique V", Acto Cuarto)

Las viudas de Machado y de Galeano, las dos familias más adineradas de Horneros gracias a sus negocios lecheros y a sus extensas y fructuosas tierras, viven enemistadas desde tiempos inmemoriales. Y sus hijos han heredado la misma animadversión irracional. Sólo al final del serial conoceremos la causa del odio. Sólo al final del serial nos será revelado el fatídico destino no escrito que sufrían ambas familias.

Pero hasta ese momento, se nos muestra a Lorenza, viuda de Machado, como una amigable y educada señora y a su único hijo Marcelo como el atractivo galán con ínfulas de escritor. Ambos regentan los negocios de la finca con cariño por sus empleados y sus familiares. En cambio, la casa de los Galeano es más parecida a un gallinero. Los cuatro hijos varones hacen la vida imposible a su madre Regina, con sus pillerías y amoríos.

La paz de ambas familias se verá perturbada por la irrupción de una nueva empleada (Lola Carrero) y dos familiares inesperadas (Priscila y Silvana Cardona) en casa de los Machado.

Acto II: La historia de amor
"El amor es humo, soplo de suspiros: se esfuma, y es fuego en ojos que aman; refrénalo, y crece como un mar de lágrimas. ¿Qué cosa es, si no? Locura juiciosa, amargor que asfixia, dulzor que conforta".
("Romeo y Julieta", Acto Primero)

La entrada de Lola Carrero en la casa de los Machado enciende la llama de la pasión del guapo Marcelo, que rápidamente se enamora de la muchacha. Pero el pasado de Lola es tenebroso. Críada en circunstancias deplorables, huérfana a muy temprana edad y objeto de las peores palabrerías del pueblo que la tratan como un pájaro de mal agüero, que trae la mala suerte a todo el que se relaciona con ella, de ahí su mote "Lola calamidades".


Pero a pesar de las dificultades, Marcelo lucha por conseguir el imposible amor de Lola si bien antes se tendrá que enfrentar con dos brujas malévolas y envidiosas: Priscila, prima de Marcelo, y su madre Silvana.

Acto III: Las brujas
“...un diablo por nacimiento, sobre cuya naturaleza nada puede obrar la educación...” ("La tempestad")

Priscila y Silvana son dos arpías consentidas que han vivido del lujo de los demás. Aprovechando un desliz sexual del atormentado Marcelo con su prima Priscila, consiguen una promesa de matrimonio con el galán, lo que las llevará a instalarse cual garrapatas en la hacienda de los Machado y harán la vida imposible a los empleados y sobre todo a Lola Carrero a la que conseguirán despedir.


Acto IV: Aquiles
"Lo bello es feo, y feo lo que es bello" ("McBeth", Escena Primera)

Los huesos de Lola Calamidades terminan en el Alto del Yunque, una pocilga regentada por el misterioso y repugnante Aquiles Barraza, un viejo cascarrabias del que se rumorea que posee una fortuna escondida pero que ha decidido vivir rodeado de cerdos y suciedad.

Aquiles acoge a Lola y la convierte, a la vista de los maliciosos ojos del pueblo de Horneros, en su sirvienta y ocasional amante. Pero en realidad, Aquiles confiesa a Lola que es su abuelo, le cuenta la verdad de su desdichada infancia y la prepara para recibir la cuantiosa herencia que inconscientemente le espera.


Por un inoportuno accidente doméstico, Aquiles muere dejando a Lola como única heredera. Lola desaparece de Horneros con la fortuna. Mientras el pueblo cree que ha sido la propia Lola quien ha matado al viejo Aquiles, la realidad es que la heredera se dedica a viajar por el mundo y a conocer las propiedades y las empresas que eran titularidad de su abuelo. Finalmente, Lola decide volver a Horneros y utilizar el dinero de su abuelo para reconstruir el Alto del Yunque y crear un centro hospitalario en beneficio del pueblo.

Acto V: La escena de la laguna
"Ser o no ser, esa es la cuestión"
("Hamlet", Acto Tercero, Escena Cuarta)


Toda obra dramática estaría incompleta sin su escena definitiva. Del mismo modo que Shakespeare pasará a la posteridad por el famoso monólogo de Hamlet, "Bella Calamidades" tiene en la escena de la laguna su raison d'être.

Tras muchos dimes y diretes, Marcelo descubre que Lola ha vuelto a Horneros. Durante su ausencia no ha podido dejar de pensar en ella. Angustiado por su forzado compromiso matrimonial con su prima Priscila, los acontecimientos llevarán al galán a renunciar a su promesa en pos del amor verdadero.


Marcelo no sabe qué ha sido de Lola desde la muerte de Aquiles, hasta el punto de que él también alberga dudas acerca del posible asesinato del viejo Barraza. Pero el amor mueve montañas, y tras varios encuentros interrumpidos, Marcelo por fin consigue hablar pacientemente con Lola y ponerse al día de todas las vicisitudes que la vida ha proveído. Pero la paciencia tiene un límite, y los ardientes impulsos de ambos se desenfrenan en la laguna de Horneros donde tiene lugar la más tórrida de las escenas de amor que servidor haya visto nunca.

Epílogo

Tras los acontecimientos en la laguna, todo vuelve a su cauce. Lola retorna triunfal a Horneros como una señorita de alta alcurnia, honrando la memoria de su abuelo y ya nadie cree que sea un foco de maldiciones. La historia de la Cenicienta triunfando de nuevo. Y por supuesto, Marcelo y Lola se casan, las familias de Galeano y Machado se reencuentran, cerrándose la obra con una plano cenital de la pareja en el centro de una corazón de amigos festoneados por una flecha de fuego y miles de flores y mariposas revoloteando alrededor.

Así que, tras todo lo anterior, os dejo un consejo: si quieren ver una buena obra de Shakespeare no hace falta ir al Stratford Festival en Canadá. Y de paso olvídense de Laurence Olivier, John Gielgud o Kenneth Brannagh. Donde se pongan Segundo Cernadas y Danna García que se quiten todos los actores so called shakespearianos. Sólo tienen que poner los 140 capítulos de "Bella Calamidades" y dejarse llevar por esta soberbia ópera del jabón.

4 comentarios:

Vinué dijo...

"No puedo olvidaaar, el tono de tu vooos, lirorirorieeerooo, necesitaba amooor... ". Im-prezionante. No he tenido el gusto de comtemplar esta masterpís más de 5 minutos, pero sí me conozco los créditos a la perfecsión, porque en mi casa hay obligancia de ver otra meraviglia de la TV de habla hispana, uséase "Amar en Tiempos Revueltos". Que también da pa unos cuantos textos, hoygan.

Fran G. Matute dijo...

Jajaja... Vinué, eres un crack... Yo he tenido esa cancioncilla en la cabeza todo el mes de julio, no te digo más...

Daniel Ruiz García dijo...

Dejaré pasar "Bella Calamidades", me parece.

Amigo Fran, acabo de darme cuenta de que el nuevo diseño de mi blog se parece mucho al tuyo. Juro que no es intencionado; imagino que es coincidencia de sensibilidades.

Ya me contarás sobre "Pólvora Negra".

Abrazo,

Fran G. Matute dijo...

Amigo Daniel, los formatos de blogger son de uso colectivo. Como si quieres poner tu blog igual que el mío... yo encantado... ;)

Y ya hablaremos de Monterito. Deseando estoy que publique ya su "Pistola y cuchillo"...

Un abrazo.

Yes! Yes! Yes! It's My Autumn Almanac!