
Pero es que hay más. The Oxpetals eran un quinteto: Benjamin Herndon (el Paul McCartney del grupo), Steven Pague (el Gene Clark del grupo), Guy Phillips, Bob Weber y otro tio que sale en las fotos y que no he podido averiguar su nombre. Lo gracioso es que el disco lo grabaron en Nueva York, pero se gestó en una casa de campo al más puro estilo de The Band en el Big Pink. Así que las canciones tienen un aire amateur y rural que las hace parecer descartes de discos mayores. Pero eso no hace desmerecer las composiciones, ¡ay madre mía!... ¡qué temazos!, ¡qué guitarras afiladas! ¡qué armonías vocales!...
Y detrás de ellos hay un peso pesado poniendo orden a tanto talento. Steve Boone, el bajista de The Lovin' Spoonful (un grupo que responde perfectamente a las coordenadas Beatles-Byrds-NYC), que continuó el éxodo iniciado por John Sebastian y Zal Yanovsky para producir a The Oxpetals (al menos sabemos que no perdió el tiempo). Así que no es de extrañar que este disco, hoy día una auténtica rareza, fuese publicado por un sello potente como Mercury Records.
El sonido de The Oxpetals nos remite a los años dorados en los que los grupos americanos se dejaban influenciar por los sonidos pop británicos y se facturaron los mejores álbumes de una generación. Si te gustan Buffalo Springfield o Grateful Dead te flipará "The Oxpetals". Si te gustan The Beatles o The Hollies, no te sentirás extraño escuchando esta maravilla. Si te gustan The Beau Brummels o The Band, tienes que tener este disco oculto, que merece ser reeditado urgentemente.
1 comentarios:
Hola Joe!!!
Josemari.
Publicar un comentario en la entrada