
Para los que no estén familiarizados con la historia de esta película, baste decir que es una propuesta inquietante entre ficción y docudrama. Y es inquietante porque si lo que Lacuesta nos muestra de la vida de Israel (un joven gitano gaditano llamado a ser el nuevo Camarón) es real, entonces es también brutal. Como también es inquietante (y brutal) la historia de Makiko (una japonesa obsesionada con el cante flamenco), aunque nos llegue menos por la distancia cultural.
“La leyenda del tiempo”, inspirado el título en la obra cumbre de Camarón de la Isla, son dos películas en una. O mejor dicho, dos documentales en una película. La unión de las dos realidades es lo que crea la ficción. La ficción de la casualidad, de los paralelismos vitales… y es que la vida de Israel y la de Makiko confluyen en el tiempo y en el lugar, pero sus pretensiones son totalmente opuestas.

Israel puede cantar como Camarón, pero el luto por la muerte de su padre le impone la promesa de no volver a hacerlo nunca más. Makiko quiere cantar como Camarón, y realiza un homérico viaje hacia San Fernando para aprender la técnica y descubrir que no es posible imitar al maestro por mucho que uno se esfuerce. Uno tiene de forma natural lo que el otro quiere. Israel tiene el talento innato y Mikako tiene el ímpetu. Pero no son cualidades intercambiables.
A pesar del carácter documental de la película debemos destacar el peso autoral de su director. Un joven Isaki Lacuesta que ya se ha granjeado la fama en los circuitos festivaleros (el año pasado con premio incluido en el Festival de San Sebastián por su película "Los condenados") y por el que la crítica especializada bebe los vientos. Un director patrio llamado a poner a nuestro cine en un lugar distinto, en un lugar diferente dentro del panorama cultural.

Y es que “La leyenda del tiempo” nos habla básicamente de la cultura o, al menos, así lo veo yo. Lacuesta es un vasco que se acerca al flamenco, a la idiosincrasia de la costa gaditana. Lacuesta es un vasco que se atreve a interiorizar la pasión que el flamenco genera en Japón. La película nos habla del poco valor que en este país damos a nuestra cultura y de cómo esa cultura, ese legado musical, es exportable (aparentemente) porque es universal. Lacuesta nos recuerda que hay al menos una cosa en este país que merece la pena. Y con un poco de suerte, gracias a directores como él, puede que algún día haya dos. Y no, una de ellas no es el fútbol...
6 comentarios:
Y dentro de poco nos dirás que te gusta el flamenco ... no, si ya te veo venir ;)
Bromas aparte, no tenía conocimiento de este docu-film y tiene pinta de curioso. A mí me gusta mucho Camarón y con tu buena crítica, me la apunto a mi lista de cosas por hacer.
Y un saludo!
Jajaja... sabía que me ibas a hacer un comentario parecido! Lo del flamenco llegará o no llegará...
No te parece ya suficientemente raro que hable bien de una película española??? ;)
Pssssssss no tanto, seguro que te gusta porque no parece "española" :P Y dices que la ha hecho un vasco, no? ;)
Vasco-catalán, más bien ;-)
Como anécdota, comentar que al parecer en su día estuvieron pensando poner subtítulos porque a los chicos gaditanos no se les entendía demasiado bien debido a su fuerte acento.
Pero vamos, que muy recomendable la película :-) En realidad toda su filmografía es muy interesante, incluyendo la ya mencionada Los Condenados, y Cravan vs Cravan.
Pues no me hubiese extrañado nada lo de los subtítulos... al hermano de Camarón no hay quién lo siga! ;)
Lacuesta es un tipo interesantísimo, que está explotando como nadie las posibilidades del documental y la frontera que lo separa/une con la ficción. Muy recomendable, como decía alguien por ahí arriba, el documental Cravan Vs. Cravan.
Fran, ¿tienes una dirección de email a la que pueda escribirte privadamente?
Abrazo,
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