martes, 20 de abril de 2010

Lucio En El Cielo Con Diamantes

"Suponed que vuestro amigo es un rinoceronte y está vendiendo unos azucarillos muy caros en la luna, pero descubrís que esos azucarillos en realidad no están hechos de azúcar sino que más bien están hechos de una mezcla barata de arena, ajo de Corea..."
(Chris Peterson)

Ya me avisó Román Piña. "Entiendo que es un poco especial", dijo cuando me dio a conocer este libro. Pero especial es lo mínimo que se puede decir del "Lucio" (2009) de Julián Ruiz-Bravo. Imaginad una novela que mezcla elementos de Ionesco, Barthelme, Burroughs y Lovecraft a partes iguales. Y no, no es un rollo postmoderno tipo "En-Nadar-Dos-Pájaros" (1939) de Flann O'Brien.


Si tuviéramos que hacer alguna comparación con una sola novela sería, mira por dónde, "La conjura de los necios" (1980) de John Kennedy Toole. Y es que Lucio es una suerte de Ignatius J. Reilly madrileño pero en plan psicotrópico, con sus traumas masturbatorios incluidos, su desestructurada realidad y que en lugar de válvula pilórica aún mantiene abierta su fontanela.

Por otro lado, describir brevemente lo que cuenta este "Lucio" sería tarea de locos. Una familia que convive con animales salvajes (un oso polar, una ballena, una jirafa y un rinoceronte, ni más ni menos), un club secreto de pringotas redimidos, un submundo habitado por "espeluncas"... y de paso nos cuenta la cruda realidad sobre la evolución de las especies... No se le puede pedir más a la imaginación de Julián Ruiz-Bravo, que ha conseguido inventar una astracanada con moralina, un cuento que aúna el terror cósmico con el humor, todo salpimentado con suficientes dósis de surrealismo como para no tener que tomarnos demasiado en serio las peripecias de su protagonista.

Pero lo más curioso del caso es que una obra como "Lucio", me imagino que sin pretenderlo, está mandando un mensaje muy alto y claro a la literatura patria actual. Allí donde nacen, crecen y se reproducen los llamados autores "mutantes", aka nocillistas, podría encontrar Ruiz-Bravo un hogar. ¿Qué hay más mutante que un escritor con sangre burgalesa y alma palmesana? Pero la falla viene cuando descubrimos que Ruiz-Bravo no es ya un jovenzuelo que pretende ir de moderno. En su libro se habla de pesetas, del efecto 2000, del Madrid de la Calle del Pez (donde mi tío Luis, militar extinto, contaba siempre sus batallitas) y que nada tiene que ver con las post-poéticas visiones que ofrecen Fernández Mallo and company. Definitivamente, no. Ruiz-Bravo se desenvuelve en terrenos comunes pero tras recorrer senderos bien distintos. Ruiz-Bravo es el más nocilla de todos los autores que he leído (y sin querer serlo) lo que pone de manifiesto que ya está todo inventado.

Así que no nos queda otra que afirmar que el "Lucio" de Ruiz-Bravo es una rara avis (como también lo es el excelente "Stradivarius Rex" de Román Piña) en el panorama literario nacional y confirma a la editorial Sloper como el principal motor de este país en facturar literatura "espelunca". Y que nos dure muchos años...

2 comentarios:

Porerror dijo...

Ostia, qué bombazo, ¿no? Habrá que pillarlo....

P.D. ¿Insinúas que unos obreros de la construcción sin escrúpulos están tratando de timar a tu padre...?

Fran G. Matute dijo...

Jajaja... sabía que ibas a ser de los pocos en pillar la esencia de este post... ;)

Yes! Yes! Yes! It's My Autumn Almanac!