miércoles, 16 de diciembre de 2009

"EVENTO ESPECIAL"

He tardado tiempo en reponerme del tedio que ha supuesto escribir mis anteriores siete posts, así que ni me imagino lo que a vosotros os habrá costado. Así que, después de pedir perdón por aquél suicidio artístico, vuelvo a la carga con algo más lisonjero. De hecho, otro de los motivos por los que no he escrito recientemente se debe al “EVENTO” que os voy a relatar.

Desde hace más de dos semanas los alrededores de mi casa se encuentran sitiados. La mayoría de las calles que circunvalan mi hogar están cortadas, llenas de señores con chalecos fosforescentes y camiones de gran tonelaje. La única explicación a esta invasión la encontramos en cartelitos repartidos por todos los rincones que anuncian, por parte del Ayuntamiento, la realización de un “EVENTO”.


En Miciudad hay siempre eventos. Pero este, según observamos en las octavillas repartidas, es “ESPECIAL”. Y así lo constato. Es tan “especial” que desde que estos señores invadieron mi zona no puedo hacer vida normal. El camino al trabajo suele ser modificado día sí, día no. El camino de vuelta tiende a ser distinto al de ida con bastante frecuencia. No son grandes cambios. Tomo una calle paralela o pierdo la posibilidad de pillar por ese atajo que nadie usa. Pero la rutina, la santa rutina, se me ha visto trastocada. Son los pequeños inconvenientes del “EVENTO ESPECIAL”.

Pero el otro día fui a la estación de tren y allí también se celebraba un “EVENTO ESPECIAL”. Para más señas, el mismo. Esta vez fuimos nosotros, los viandantes, los que paralizamos el transcurrir del evento. Mientras me acercaba a la vía observaba a James Mangold con cara de resignación. A su mando, cientos de extras vestidos a la antigua esperando sus órdenes. Un tren vintage, gastado pero muy resultón intentaba dar la sensación de que nos encontrábamos en Salzburgo. Alguien le explicaba al director: “Es que a esta hora sale el tren para Cádiz”.


Mientras llegaba el susodicho tren tuve la oportunidad de husmear en las tripas del rodaje. Los técnicos, los de seguridad, los actores, los extras… y en medio de todo eso el amigo Mangold, risueño, con una impoluta camisa blanca y una cazadora de cuero. Pensaba yo entonces ¿cómo se puede “dirigir” semejante embrollo? ¿Cómo es posible controlar tanto detalle? El oficio de director de cine me fascina. Y viéndolo en primera persona más. ¿Cómo es posible lograr una pizca de sensibilidad, de emoción, de arte en definitiva, con tantísima gente alrededor?

Y en lo alto de la estación, por la pasarela, aullidos de adolescentes por la aparición de la estrella. El que ha conseguido fortificar mi casa. El que me obliga a cambiar de ruta todas las mañanas. El que no me deja aparcar donde yo quiero. En definitiva, el culpable principal del “EVENTO ESPECIAL”. El puto Tom Cruise…


Menos mal que me subí al tren a tiempo, que abandonaba Miciudad para ir a otra en la que a nadie se le ocurriría jamás ir a rodar una película, ¿verdad?...

1 comentarios:

Fran G. Matute dijo...

Por cierto, ya hay un primer tráiler de la criatura... y he de reconocer que me ha sorprendido (para bien)...

Yes! Yes! Yes! It's My Autumn Almanac!