martes, 4 de agosto de 2009

Mis 5 Minutos De FA...

Para todos aquéllos que me habéis instigado durante estas últimas semanas que por qué no escribía en el blog, que si me pasaba algo "malo", que si dejara de trabajar tanto a ver si me iba a consumir... vengo a desvelaros los auténticos motivos de mi ausencia: me estoy ocultando. Cual esquivo disco de vinilo de esos de mi sección favorita. Directamente, estoy evitando ser encontrado. "¿Por quién?", preguntaréis algunos. De vosotros mismos, estimados lectores, entre otros...


Y es que el otro día tuvo lugar en mi vida uno de los momentos más aterradores de toda mi existencia. Me inscribí, por error, en una de esas so called redes sociales, y ¿sabéis lo que encontré? !!! Cientos de peticiones de cientos de "amigos" esperando a que YO les abriera las puertas de mi casa virtual de par en par¡¡¡ Madre mía, que susto más grande. Tan impactante fue la experiencia que tardé apróximadamente unos 5 minutos en borrarme. Y esos han sido, homenajeando a Andy Warhol, mis 5 minutos de FA... CEBOOK.

Me váis a permitir que despotrique de esos sitios sin conocimiento de causa (estoy seguro de que si estuviese adscrito a alguno de ellos me lo pasaría pipa, pero como no lo estoy...) y así expondré los motivos de mi particular animadversión a ser encontrado (más aún cuando tengo un blog y de alguna forma u otra estoy expuesto en el ciber-espacio). Las redes sociales, ¿eh? Justo cuando parece que la "Década del Yo" cobraba más sentido que nunca aparecen estos sitios para que todo el mundo pueda sentirse globalizado, localizado, conectado... Pero ¿quién quiere eso realmente?


Para muchos, la irrupción del móvil en nuestras vidas fue un momento de pavor. Cualquiera podía localizarte en cualquier momento. Pero aprendimos rápido a adaptarnos al medio. Gracias a Dios que nos dimos cuenta más o menos pronto que tener móvil no era ser esclavo de tu jefe, de tu novia, de tu madre... ¿o sí?. Bueno, siempre te queda la opción de mentir cual bellaco acerca de tu posición: "acabo de salir de la reunión", "voy camino de la oficina", "ya llego a casa, cariño"... ad infinitum.

Lo único bueno de tener móvil (al margen de los sms, que te permiten comunicarte sin tener que hablar. Gracias!), pensé yo, inocentemente, era que se iban a erradicar los retrasos en las quedadas. Mis amigos de adolescencia tendían a equivocar de vez en cuando los conceptos "hemos quedado a las 22 h" por "espérame si eso hasta que yo llegue, que no sé cuando será". Tengo el defecto de ser extremadamente puntual. Vamos, de los que cuentan los minutos cual reloj de arena. Es más, tengo el defecto de llegar a los sitios ANTES de la hora señalada. Está claro que ese tiempo es cosa mía, como si quiero estar varios días antes de acampada. Pero eso unido al tiempo "extra" que mis amigos suelen grácilmente concederme para que yo piense en mis cosas y tal, suele convertirse en una pesadilla.

Pues bien, al hilo de lo anterior, la irrupción del móvil, por lo que me cuentan algunos allegados, no ha acabado con los llamados "murphys" del personal. Se sigue llegando tarde a los sitios, por sistema. Entonces, si la única virtud que, a priori, yo observaba con la aparición del móvil no es tal virtud, me váis a permitir que tenga la misma poca esperanza puesta en las redes sociales.


De hecho, por lo que he podido averiguar en estos días, la mayoría de la gente tiene agregada, por ejemplo, en FACEBOOK a sus compañeros de trabajo, amigos de toda la vida con los que queda los fines de semana, a sus novias/os, familiares... pero vamos a ver: ¿no tenéis ya los móviles de esas personas? ¿no los tenéis agregados, en el peor de los casos, al MSN? ¿no los véis todas las putas semanas? Uno que es celoso de su intimidad, no podría soportar la idea de que todo el mundo estuviera ahí enterándose de lo que hago o dejo de hacer. No sé, la verdad que la idea no me atrae nada... Si quiero que alguien sepa algo de mi vida, pues ya me ocuparé yo de transmitírselo por medios más "privados".

Y del tema de las fotos ya ni hablamos. Que haya gente que pueda colgar fotos en las que yo salgo sin mi permiso me parece criminal. Y lo peor es que estoy seguro que alguna habrá. No es que pretenda ser Thomas Pynchon, pero desde aquí deniego todo permiso a colgar una foto en la que salga yo aunque sea de refilón. Y por no hablar de la falta de seguridad, esos piratas que se meten en los servidores y sisan todos los datos de todos los registrados...


¿Paranoia? En esta nueva era de la globalización creo que somos nosotros, los pobres usuarios, los que estamos hipertrofiando el sentido último de ese término. Debéis de saber que una de las principales consecuencias de la "globalización" ha sido la afirmación de las diferencias culturales de los pueblos y las personas (Fukuyama dixit). Por eso yo, ante tanta abrumación de comunidad neo-hippie y buen rollismo cibernético, he optado por dejar mi parcela de terreno al margen y potenciar así mi idiosincrasia: la del lobo estepario y puntual. Quien quiera encontrarme ya sabe dónde estoy. Podéis quedar conmigo en un bar y hasta llegar tarde si queréis. Ya no me importa. Porque os quiero de todos modos aunque no quiera ser vuestro "amigo" virtual.

3 comentarios:

Porerror dijo...

JA JA JAJA JA JA!!! Tu intento de mantener un perfil bajo y permanecer en el semianonimato me ha recordado al del villano Lo Pan de Golpe en la pequeña China... y recuerda cómo acabó ese hombre, digo, ese semidiós...

Tus críticas a Facebook son fundadas y lógicas, la verdad es que visto así tu argumentación es irreprochable. ¿Por qué mola, entonces? ¿Por qué fuma la gente, o fuma, o monta en catamarán?

En cuanto a lo del teléfono móvil, más razón que un santo: yo he tenido la suerte de pasarme tres semanas de julio sin él, y aún resuenan en mis oídos los insultos de ciertos amigos y conocidos...

Porerror dijo...

Errata: quería decir "¿Por qué fuma la gente, o bebe cerveza, o monta en catamarán?"

Fran G. Matute dijo...

"Maestro! Eres de carne!"

Yes! Yes! Yes! It's My Autumn Almanac!