lunes, 25 de mayo de 2009

Perrerismo Ilustrado

Lo siento. No me he podido contener. Ya he acabado “Perrera” (2009) y no puedo parar de darle vueltas al asunto. Cualquier cosa que diga será una mierda, una perogrullada. Porque “Perrera” es una novela tan brutal que no sería capaz de haceros partícipes ni del 1 por 100 de lo que supone leerla. Me atrevería a decir que pocas veces he disfrutado tanto con un libro. Siempre me quedará en el recuerdo ese verano tendido en la piscina devorando las páginas de “La conjura de los necios”. O aquél otoño en el que Jim Carroll me prestó sus “Basketball Diaries”. O quizás la última vez fue hace dos años con el “Hogar, Dulce Hogar” de Sam Lipsyte. No me acuerdo, la verdad.


Por lo general, los libros que leo me suelen gustar mucho. Soy bastante agradecido en ese sentido. Aunque también es verdad que siempre me cuido de hacer una sesuda preselección antes de elegir uno. Sólo habré dejado sin terminar uno o dos libros en mi vida. Lo que empiezo lo acabo. No importa lo que tarde. “Perrera” me ha llevado poco tiempo. Pero es que no quería que se acabara nunca. “Perrera” es una obra adictiva.

“Perrera” es la segunda novela de un sevillano. Daniel Ruiz García. Según me cuentan los allegados, es Supermairenero. También sé que es de mi quinta y eso me jode. “Perrera” lo ha publicado una editorial que desconocía por completo. Dum Spiro Ediciones, se llama. Está afincada en San Fernando (Cádiz), de dónde el Camarón y mi novia. Nada malo puede salir de ahí, ¿verdad?


Se podría decir que el Chamaquito es el prota de “Perrera”. Es el niño mimado de la novela. Todo el mundo lo protege. Toda la historia gira en torno a él. A una promesa. Luego están el Cucho, el Panceta y Lucio, que parecen sacados de la película “Supersalidos” (Greg Mottola, 2007), sólo que en plan cañí. Esos tres son amigos de verdad. De esos a los que no quieres ni que les roce el viento. Me gustan las historias de amistad a prueba de bombas. Me gustan las historias en las que los seres humanos, a pesar de las circunstancias (o mejor dicho, por culpa de ellas), sacan lo mejor de sí mismos y lo ofrecen a los demás. Sin pedir nada a cambio. De eso va para mí “Perrera”.

También va de un escritor joven que quiere escribir con las tripas. Eso le dijo el autor a Montero Glez (fíjate que maqueao sale en la foto de abajo), probablemente su referente literario. Siempre se tiene que tener uno. Para orientarse, para que los demás entendamos de qué va la cosa. En este caso, el referente se ha rendido a la evidencia. Daniel ya puede caminar sólo. No necesita de padrinos. Daniel ha escrito “Perrera” y se ha ido de locas. Se ha salido de la pelleja...


Daniel ya había publicado antes. “Chatarra”. Creo que está en camino. Daniel acaba de publicar otra nueva novela. “La canción donde ella vive”. Creo que también está en camino. Las leeré. Haré un complete de Daniel Ruiz García. Ya sabéis que lo que empiezo lo acabo. Pero apenas tengo esperanzas puestas en ellas. No van a ser mejores. No pueden ser mejores. Nada me va a sacar ya de mi ensoñación con “Perrera”. Gracias, Daniel. Como diría Bruto: Guau!

3 comentarios:

Vidal dijo...

Nunca entendí esa pasión desmesurada por Lipsyte, la verdad...

Fran G. Matute dijo...

Yo es que hacía siglos que no me reía tanto...

Daniel Ruiz García dijo...

Gracias a ti, tío, por leerme, y por leerme bien.

Un abrazo,

Yes! Yes! Yes! It's My Autumn Almanac!