viernes, 30 de mayo de 2008

50.000.000 de fans no pueden estar equivocados...

Creo que nunca he hablado de El Rey en “Almanaque de Otoño”, pero ya va siendo hora. Elvis Aaron Presley es un personaje conocido por todos. Hasta mi abuela sabía quién era. Puede que a los más jóvenes no les termine de sonar, o sencillamente nunca hayan escuchado una canción suya. Pero terminarán haciéndolo. Creedme.


Por mi parte, creo que puedo decir que NO soy fan de Elvis, pero me gusta como el que más. Cuando digo que no soy fan, me refiero a que no soy un fatiga que tiene todos sus discos comprados 7 veces porque la portada tiene un no se qué diferente. Tengo algunos discos de Elvis. No muchos, pero los suficientes. Y doy fe de haber escuchado profusamente la primera época del cantante que sacudió el mundo de la música a finales de los 50.

El motivo por el que lo recuerde en este preciso momento es porque el otro día hice una especie de frikada elvisiana: Me pillé todos los volúmenes de la serie “Golden Records” (cinco, en concreto). Y ahora estoy frenético.

Elvis tiene un no se qué y un qué se yo que cada X tiempo me hace volver de forma enfermiza a su cancionero. En muchos casos se trata de escuchar los mismos clásicos de siempre, que con cada escucha se vuelven distintos o se descubren detalles olvidados. Pero debido a ese extenso catálogo, las canciones menos populares se olvidan fácilmente y su reencuentro produce una enorme felicidad. Así, Elvis parece que no se acaba nunca.

Muchos critican que Elvis no componía sus canciones. “¿Qué no las componía? ¡Qué me devuelvan el dinero!”. Pero yo siempre digo: ¿no tienes bastante arte en esa voz? Si encima compusiese sus temas sería tres mil millones de veces más grande de lo que ya es. Sería insoportable.

Además, la gran mayoría de las canciones de Elvis fueron compuestas ex profeso para el Rey por algunos de los compositores profesionales más reputados del momento, así que dichas canciones se escucharon por primera vez en la voz del de Tupelo e irremediablemente están asignadas a su autoría.


La carrera de Elvis tiene varias vertientes, que me voy a atrever a desgranar a continuación grosso modo:

- Primeras grabaciones (1954-1955): Sus primeras grabaciones fueron para el sello Sun Records. La mayoría son versiones de clásicos ignotos del blues ("That's All Right") y el country ("Blue Moon Of Kentucky"). Elvis les da una nueva vuelta de tuerca con su interpretación y por su culpa, todo cambió de repente. La cuna de la música moderna. Sin esto no se puede entender el siglo XX, así de claro.

- Primeras grabaciones para “RCA” (1956-1960): Una vez conseguido el éxito internacional, a Elvis lo meten en un “despacho” a grabar canciones como churros. Le asignan un grupo fijo de músicos, coristas y compositores. De aquí surgieron grandes canciones ("Heartbreak Hotel", "Hound Dog", etc...) pero más pulidas que sus grabaciones para “Sun Records” (había más dinero, claro está).

- Grabaciones para películas (1960-1967): También grabadas para RCA, pero con un resultado distinto a las anteriores. Técnicamente Elvis ya hacía películas en los 50, pero esas bandas sonoras eran sólidas. En términos generales, las bandas sonoras de las pelis de Elvis a partir de 1960 contenían malas y ñoñas canciones que hacían que el Rey pareciera una caricatura de sí mismo. No obstante, la inercia sacó algún que otro clásico inolvidable ("Love Me Tender", "Can't Help Falling In Love", etc...) de tanta mediocridad.

- Grabaciones en Memphis (1968-1970): Tras varios años oscuros, Elvis vuelve a lo grande tirando la casa por la ventana. Programa en TV para todo el mundo, cambio de look (traje ajustado de cuero negro) y cambio de sonido. Elvis se reinventa como un cantante de country-soul y se graban algunas de sus mejores canciones de toda su carrera (“In The Ghetto”, “Suspicious Mind”).

- Últimas grabaciones (1971-1977): Elvis se convierte en un crooner y se dedica a grabar discos en directo con un repertorio lleno de versiones y temas clásicos. Se instala en Las Vegas y comienza a engordar y vestir de forma (más) hortera. Apenas queda originalidad, pero algunos de esos directos son verdaderamente impactantes ("Aloha From Hawai"...). Elvis llega al final de su truncada carrera, eso sí, subido a un escenario y dándolo todo.

Entre tanto dato, a veces se nos olvida que lo importante son las canciones. Por eso esos 5 volúmenes de la serie “Golden Records” son el punto de partida perfecto para pasar por todas esas fases que hemos hablado, para disfrutar con cada uno de los momentos de la carrera de un gran “autor”, único en su especie, que supo reinventarse y convencer a propios y a extraños.


Y a pesar del tiempo transcurrido, muchos seguimos sin ser conscientes de lo que este hombre ha dado de sí. Yo, por lo menos, creo que ya soy consciente de los buenos momentos que me ha deparado y que me deparará el futuro, pues Elvis es una fuente inagotable de felicidad.

5 comentarios:

Karmen dijo...

Fran G. Matute, tengo que decirte algo: en Almanaque de Otoño se está "fetén". ;-)

Casualmente llevo rondando a Elvis (casi como una colegiala) desde hace unos diez días. Primero vi la película Girls, Girls, Girls, para quedar encantada con su interpretación de "Return To Sender" y... totalmente descolocada con esto otro (primeros dos minutos y medio).

Luego (hace dos días) compré el segundo álbum del Rey: Elvis (1956). ¡Qué grandeza!

Y... este fin de semana espero poder disfrutar (a lo grande) con Cita en Las Vegas. Además, mi novio (gran asesor sobre Elvis) y yo tenemos por ver el '68 Comeback Special de la NBC que le regalé por su cumpleaños.

Su Elvis Country me parece genial. ¿Qué voy a decir?

;-)

Karmen dijo...

Perdón, creo que el enlace del comentario anterior no lleva a ningún sitio. Este, sí. ;-)

Fran G. Matute dijo...

Siempre habrá un Elvis por descubrir!!!

Porerror dijo...

Hey! Pienso que este post es uno de los más bonitos, si no el mejor, hasta ahora, y no lo digo solo porque el tema me sea tan querido.

Estoy de acuerdo en todo menos en la aseveración de que no eres fan de Elvis. No pretendo decirte cómo eres o piensas, estaría bueno: solo digo que en mi libro, la definición que tú haces es la de un auténtico fan. Me quedo con este gran párrafo:

Elvis tiene un no se qué y un qué se yo que cada X tiempo me hace volver de forma enfermiza a su cancionero. En muchos casos se trata de escuchar los mismos clásicos de siempre, que con cada escucha se vuelven distintos o se descubren detalles olvidados. Pero debido a ese extenso catálogo, las canciones menos populares se olvidan fácilmente y su reencuentro produce una enorme felicidad. Así, Elvis parece que no se acaba nunca.

Fran G. Matute dijo...

Jajaja... Touché!

Bueno, mi acepción de "fan" en esta entrada hacía referencia a la persona que le gusta y tiene todo de un artista, que se sabe su vida de memoria y las caras B de los singles... Era más una referencia al fan acérrimo o hardcore...

En ese sentido puedo decir que soy fan de The Kinks, pero poco más...

Pero vamos, que con Elvis a tope!!!!

Yes! Yes! Yes! It's My Autumn Almanac!